El cambio climático es un hecho y un reto al que nos tenemos que enfrentar y resolver, sin prisa pero sin pausa, ya que nos afectan a todos, sobretodo a nuestras nuevas generaciones y también a nuestros personas mayores, las cuales tienen que lidiar con esta nueva situación.

Nuestros mayores son particularmente vulnerables a los desastres, ya que la movilidad reducida y la carencia de fuerzas e disminución visual y auditiva, mala regulación de su temperatura corporal, tienen menos capacidad de adaptación a estas circunstancias.

La adaptación al cambio climático y a las iniciativas de reducción de riesgos de desastres se refuerza al combinar el conocimiento de las personas mayores con la ciencia y la tecnología. Nuestra prioridad en este sentido es absorber todo este conocimiento y asegurar que nuestros mayores contribuyan a nivel local, nacional e internacional.

Nuestros mayores nos han educado para valorar la sostenibilidad de una sociedad en todos los ámbitos, y nosotros lo hemos desoído una y otra vez, hasta llegar a esta situación. La sabiduría de nuestros mayores es el mayor legado.

Imagen de Brigipix en Pixabay

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